Escuece la herida
Y Duele la vida,
Sin ver la salida,
La batalla perdida.
Y Huele a deriva,
A hoja caída,
A ida y venida,
A mierda podrida.
Y el alma cautiva,
Que grita en afonia,
Y su voz rota y fría,
La palabra prohibida.
Bienvenidos a mi espacio vital, para ello es necesario simplemente disfrutar. Bienvenidos los que traigan un racimo de buen clima y una ramillete de sonrisas.